sábado, 5 de abril de 2014

¿A qué evento se refiere Jesús con la venida del Hijo del Hombre?

¿A qué evento se refiere Jesús con la venida del Hijo del Hombre?
por Diac Gonzalez

La venida del Hijo del Hombre en juicio contra Israel

27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. 28 De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. (Mt 16:27-28)
Otras versiones:
(BAD) Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada persona según lo que haya hecho. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto al Hijo del hombre llegar en su reino.
(Castillian) Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces dará a cada uno conforme a su conducta. Os lo aseguro: hay algunos de los aquí presentes que no morirán sin haber visto al Hijo del hombre venir con su reino".
(Jünemann*) Pues debe el Hijo del hombre de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces remunerará a cada uno según su conducta. En verdad os digo que hay algunos de los aquí parados los que no gustarán muerte hasta que no vieren al Hijo del hombre venir en su realeza».
(DHH C 2002*) El Hijo del hombre va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos. Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto al Hijo del hombre venir como rey.
(BLS) Porque yo, el Hijo del hombre, vendré pronto con el poder de Dios y con mis ángeles, para darles su premio a los que hicieron el bien y para castigar a los que hicieron el mal. Les aseguro que algunos de ustedes, que están aquí conmigo, no morirán hasta que me vean reinar.»
(PDT) Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con los ángeles y entonces dará a cada cual la recompensa que merece por lo que haya hecho. Les digo la verdad: algunos de ustedes no morirán antes de ver al Hijo del hombre venir en su reino.
(BLA*) Sepan que el Hijo del Hombre vendrá con la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según su conducta. En verdad les digo: algunos que están aquí presentes no pasarán por la muerte sin antes haber visto al Hijo del Hombre viniendo como Rey."
(SA*) Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces dará a cada uno conforme a su conducta. Os lo aseguro: Hay algunos de los aquí presentes que no experimentarán la muerte sin que vean al Hijo del hombre venir en su reino.
(Oro*) Ello es que el Hijo del hombre ha de venir revestido de la gloria de su Padre, acompañado de sus ángeles, a juzgar a los hombres; y entonces dará el pago a cada cual conforme a sus obras. En verdad os digo que hay aquí algunos que no han de morir antes que vean al Hijo del hombre aparecer en el esplendor de su reino.
("Kadosh") Porque el Ben Ha Adam vendrá en la Gloria de su Padre con sus malajim; y entonces pagará a cada uno de acuerdo a su conducta. ¡Sí! ¡En verdad les digo, que aquí hay algunos que no experimentarán la muerte, hasta que vean al Ben Ha Adam viniendo en su Reino!"
(BPD) Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino".
(CAS) Pero un día vendrá el Hijo del hombre en la gloria de su Padre celestial, y los ángeles con él, y entonces pagará a cada cual de acuerdo con las obras que haya realizado. Ahora bien, yo os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin antes haber visto al Hijo del hombre venir como rey.
(NBE*) Además, este Hombre va a venir entre sus ángeles con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según sus acciones. Les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin ver antes a este Hombre venir como rey.
(NVI) Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada persona según lo que haya hecho. Les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto al Hijo del hombre llegar en su reino.
(TLA) Porque yo, el Hijo del hombre, vendré pronto con el poder de Dios y con mis ángeles, para darles su premio a los que hicieron el bien y para castigar a los que hicieron el mal. Les aseguro que algunos de ustedes, que están aquí conmigo, no morirán hasta que me vean reinar.»

Pasajes paralelos:
38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. 1 También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. (Mr 8:38-9:1)

26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles. 27 Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios. (Lc 9:26-27)

En estos dos versículos finales (Mt 16:27-28), Jesús se refiere a un evento futuro del cual serían testigos oculares algunos de los oyentes. Literalmente, algunos de ustedes, que están aquí conmigo, no morirán sino que estarán vivos cuando ocurra mi venida como Rey de Reyes y Juez divino, para juzgar a Israel, porque he venido a esta generación como Siervo sufriente para anunciar mi reino.

¿A qué evento se refiere Jesús con la venida del Hijo del Hombre?

(1) ¿a su transfiguración?,
(2) ¿a su muerte y resurrección?,
(3) ¿al evento de Pentecostés?,
(4) ¿a la destrucción de Jerusalén (70 d.C.)?, o
(5) ¿a la Segunda Venida, tal como lo interpreta el dispensacionalismo milenarista?.

Primero, de una vez descartamos los puntos (2) y (3). Segundo, si Jesús se refiriera a la transfiguración (1) como se interpreta comúnmente, Jesús erró porque ninguno de sus discípulos murió en el intervalo de esa semana, ya que la transfiguración ocurrió exactamente seis días después, como lo asegura Mateo (17:1) y Marcos (9:2), aunque Lucas (9:28) dice que fueron como ocho días después.

Pasajes vinculantes:
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; 2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. (Mt 17:1)
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. (Mr 9:2)
Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. (Lc 9:28)

Tercero, si se refiriera a la Segunda Venida dispensacionalista (5), Jesús también se hubiera equivocado, pues después de casi 2.000 años no hay nadie vivo de aquella generación. Todos murieron sin haber presenciado la venida del Hijo del Hombre. Así que, descartamos también esta otra opción. Jesús no pudo mentir porque él es la verdad (Jn 14:6) y siempre habló la verdad.

Pasaje vinculante:
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Jn 14:6)

Cuarto, la venida (parusía) se refiere a una única venida, la misma de la que se acaba de hablar, o sea la venida del hijo del Hombre para juicio (Mt 16:27). Al igual que este pasaje, hay otros como el de Mateo (10:23) que contiene la idea de que el Hijo del Hombre regresaría en un futuro cercano pero en ese mismo tiempo, y por ende la conclusión o fin de la dispensación judía estaba cerca, por eso los discípulos tenían que esperarla pronto, en esa misma generación. Otros pasajes son: Mt 23:36; 24:34; Mr 13:30.

Pasajes vinculantes:
Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo de Hombre. (Mt 10:23)
De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. (Mt 23:36)
De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. (Mt 24:34; Mr 13:30)

Algunos contemporáneos de Jesús la presenciarían, así como Pablo también pensaba que podría presenciar personalmente la segunda venida de Cristo, porque sabía que ocurriría en un intervalo de tiempo desconocido, pero en esa misma generación, no 2000 años después como se ha interpretado erróneamente (Cf. 1Ts 4:15; 1Co 15:51; etc.).

Pasajes vinculantes:
Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. (1Ts 4:15)
He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, (1Co 15:51)

El cumplimiento más natural y exacto de esa profecía, es la destrucción de Jerusalén (70 d.C.), y todos los eventos que envolvieron esa destrucción. El Hijo del Hombre sí vino, pero fue una venida en juicio o retribución sobre Israel, la nación rebelde y apóstata, como lo dijo el mismo Mesías en Lucas (21:20-22).

Pasaje vinculante:
20 Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. 21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. 22 Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. (Lc 21:20-22)

Comentarios varios:

"Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles —con el esplendor de la autoridad del Padre y con todos sus ministros angélicos, listos a cumplir con sus deseos— y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. De cierto os digo: hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino —o, como en Marcos (9:1): “hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con potencia”; o, como en Lucas (9:27), quien lo expresa más sencillamente todavía: “hasta que vean el reino de Dios”. Aquí, sin duda alguna, se hace referencia al establecimiento firme y progreso victorioso del nuevo reino establecido por Cristo, lo cual acontecería dentro del lapso de vida de algunos de los oyentes, el cual estaba destinado a obrar el más grande de todos los cambios en esta tierra, y había de ser la gran garantía de su venida final en la gloria.” (Comentario Jamieson-Faucet-Brown)

"Jesús dijo claramente a Israel que se arrepintiera ahora, porque el reino vendría pronto. El reino estaba cerca. Jesús lo estaba introduciendo delante de los propios ojos de ellos (véanse Mt 12:28; Lc 10:9-11; 17:21), y pronto ascendería al Padre para sentarse en el trono del reino. Por eso, les dijo a los discípulos: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino (Mt 16:28).¿Estaba Jesús en lo cierto, o estaba equivocado? En los términos de algunos maestros modernos, Jesús estaba errado. Y esto no es un pequeño error de cálculo: ¡Jesús erró el blanco por miles de años! ¿Podemos confiar en él como Señor y Salvador, y todavía sostener que estaba equivocado, o que de alguna manera su profecía se había descarrilado? Jesús no era sólo un hombre, como el primer Adán. Es Dios, el Señor del cielo y de la tierra; y si se dispone a traer el reino, ¿puede algo detenerle? Ni siquiera la crucifixión fue un contratiempo, porque era un aspecto crucial de su plan. Por eso dijo: "Pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo" (Jn 10:17-18). Tenemos que creer lo que Jesús dijo: Durante la vida de los que le escuchaban, vendría en su reino. Y eso es exactamente lo que hizo, culminando en su ascensión a su trono celestial." (David Chilton, El Paraíso Restaurado, Cap 8, pags. 51, 52)

“También debe mencionarse que LaHaye no sigue su propio parámetro en lo que respecta a tomar «un sentido literal en cada palabra a menos que los hechos del contexto inmediato indiquen claramente que sea de otra manera». Por ejemplo, cuando nuestro Señor dice: «El tiempo está cerca», LaHaye dice que se refiere a un tiempo lejano. Cuando nuestro Señor dice que el Apocalipsis «ocurrirá muy pronto», LaHaye dice que eso se encuentra en un futuro distante. Y cuando el Señor le dice a sus discípulos: «Les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto al Hijo del hombre llegar en su reino» (Mateo 16.28), LaHaye dice que nuestro Señor se está refiriendo a la «Segunda Venida», aun cuando cada uno de los discípulos ya han gustado la muerte desde hace muchísimo tiempo. Muchos otros ejemplos pudieran ser citados, incluso las palabras del Señor registradas en Mateo 10.23: «Les aseguro que no terminarán de recorrer las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre».” (Hank Hanegraaff, El Código del Apocalipsis, pag. 17)

“Bertrand Russell, en el libro de Paul Edwards Why l Am Not a Christian: And Other Essays on Religion and Related Subjects (Nueva York, NY: Simon & Schuster, 1957), p. 16. Russell también escribió que «hay muchos textos [en los Evangelios] que prueban» que Jesús creía que volvería en el período de vida de sus oyentes originales, pero cita solamente dos: «Les aseguro que no terminarán de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre» (Mateo 10.23), y «Les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto al Hijo del hombre llegar en su reino» (Mateo 16.28; comp. Lucas 9.27). Otros textos que quizá Russell tenía en mente incluían: «Así recaerá sobre ustedes la culpa de toda la sangre justa que ha sido derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la de Zacarías, hijo de Berequías, a quien ustedes asesinaron entre el santuario y el altar de los sacrificios. Les aseguro que todo esto vendrá sobre esta generación» (Mateo 23.35-36); «Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan» (Mateo 24.34); y «Pero yo les digo a todos: De ahora en adelante verán ustedes al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso y viniendo en las nubes del cielo» (Mateo 26.64). No hay duda de que el Señor Jesús indica en estos pasajes que algunos de sus discípulos al igual que sus enemigos estarían vivos hasta que estos eventos profetizados ocurrieran. Lo que Russell pasó por alto al descartar la Escritura fue una comprensión correcta de lo que Jesús realmente había predicho que pasaría en un futuro cercano: No estaba hablando de su retomo corporal a la Tierra en la Segunda Venida, sino de su coronación como el Rey verdadero…, y su vindicación en el juicio de la Israel incrédula. Russell y otros como C. S. Lewis, que habían tenido dificultades con las implicaciones de tales pasajes de la Escritura, también son citados en el libro de Gary DeMar, Last Days Madness: Obsession of the Modern Church (Atlanta, GA: American Visión, 1999, cuarta ed. rev.), pp. 46-49; y en R. C. Sproul, The Last Days According to Jesus: When Did Jesus Say He Would Return? (Grand Rapids, MI: Baker, 1998), pp. 12-13.” (Hank Hanegraaff, El Código del Apocalipsis, pag. 243)

“Albert Schweitzer, Out of My Life and Thought: An Autobiography (Nueva York, NY: Henry Holt, 1933), p. 7. El ex ministro evangélico y activista ateo, Dan Barker, dice que Cristo no es confiable porque «Jesús les dijo a sus discípulos que ellos no morirían antes de su Segunda Venida: "Les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto al Hijo del hombre llegar en su reino" (Mateo 16.28). "He aquí que vengo pronto (Apocalipsis 3.11). Han pasado dos mil años y los creyentes están todavía esperando su "pronto" retorno» (Dan Barker, "Why Jesus?" Nontract #12, Freedom from Religion Foundation, Inc, http://ffrf.org/nontracts/jesus.php [acceso obtenido 31 diciembre 2006]). (Hank Hanegraaff, El Código del Apocalipsis, pags. 243, 244)

BP/CJFB/DG/DCH/HH/MH/SA

viernes, 4 de abril de 2014

El Nuevo Testamento engloba la semana setenta

El Nuevo Testamento engloba la semana setenta
por Diac Gonzalez

El NT inicia con el Evangelio de Mateo, narrando el nacimiento del Mesías-Rey, y termina con el libro de Apocalipsis, escrito un poco antes de la destrucción de Jerusalén y el templo de Herodes en el año 70 d.C. Los Evangelios relatan los sucesos acaecidos en la primera mitad de la semana setenta (70), es decir entre el 27 y el 31 d.C. Estos sucesos envuelven el ministerio de Juan el Bautista (el Elías enviado), y el de Jesús (el Mesías-Rey), su muerte, sepultura y resurrección.

Los Hechos de los apóstoles relatan lo sucedido en la segunda mitad de la semana 70 y obras posteriores de los apostoles. Comienza con la ascensión del Mesías-Rey justo en la mitad de la semana setenta (70), luego sigue su relato de la muerte de Esteban ocurrida el año 34 d.C. Este hecho abominable marcó el final de la semana setenta (70), y el comienzo de lo que Jesús denominó como principio de dolores para la nación judía. Los acontecimientos relatados en el libro de los Hechos terminan en el gobierno del emperador Nerón[1], unos pocos años antes de caer el juicio de Dios sobre la nación judía, poniendo fin a la era judaica.

Como en ninguno de los 27 libros aparece esta destrucción consumada, concluimos que todos estos fueron escritos antes del año 70 d.C., fecha de la mencionada destrucción. Es imposible que alguno de estos libros (incluido el de Apocalipsis) haya sido escrito después del año 70 d.C., y no se mencione el cumplimiento de la profecía más específica y terrorífica del Mesías-Rey: La destrucción de Jerusalén y su templo y el fin de la era judaica.

Aunque no se enseñe ni se reconozca, y erróneamente se tenga por futura la semana setenta de Daniel (9:24-27), para sorpresa del cristianismo, lo cierto es que el NT relata principalmente los acontecimientos que engloba esta profecía, y termina un poco antes de la destrucción de Jerusalén como ciudad santa, y del fin de Israel[2] como pueblo de Dios e instrumento del Reino de Dios, como lo predijo el mismo Jesús: Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros [la nación judía], y será dado a gente [la iglesia] que produzca los frutos de él (Mt 21:43). ¿Qué, pues, hará [Dios] el señor de la viña? Vendrá [en juicio], y destruirá a los labradores [la nación judía], y dará su viña a otros [la iglesia]” (Mr 12:9).

La siguiente cita de la versión Torres Amat no deja lugar a dudas: “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías; y no será más suyo el pueblo [judío], el cual le negará” (Dn 9:26 - TA). Sabemos que los judíos (a través de Poncio Pilato[3]) le quitaron la vida al Mesías, y después de haberle negado, dejaron de ser pueblo de Dios: “Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey! Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.” (Jn 19:14-15)

Acerca de este suceso tenemos un comentario muy acertado de William Barclay: “Para lograr la muerte de Jesús, los judíos negaron todos sus principios. Llegaron hasta el colmo cuando dijeron: «¡No tenemos más rey que el César!» Samuel le había dicho al pueblo de Israel que Dios era su único Rey (1S 12:12). Cuando le ofrecieron la corona a Gedeón, contestó: «Ni yo seré el que os gobierne, ni mi hijo; el Señor será el único que os gobernará» (Jue 8:23). Cuando los romanos llegaron por primera vez a Palestina, tomaron un censo para organizar los impuestos que tendrían que pagar como pueblo sometido; y se produjo la rebelión más sangrienta, porque los judíos insistían en que Dios era su único Rey, y a Él sería al único que pagarían tributo. Cuando el líder judío proclamó ante Pilato: «¡No tenemos más rey que el César!» fue la más alucinante volte face de la Historia. El solo oírlo debe de haber dejado a Pilato sin aliento, y seguramente se los quedaría mirando medio alucinado y medio divertido. Los judíos estaban dispuestos a renegar de todos sus principios con tal de eliminar a Jesús. Es un cuadro horrible. El odio de los judíos los convirtió en una enloquecida chusma de fanáticos y frenéticos vociferadores. En su odio olvidaron toda misericordia, todo sentido de proporción, toda justicia, todos sus principios, hasta a Dios. Nunca en toda la Historia de la humanidad se mostró más claramente la locura del odio.” (Comentario de Jn 18:28-19:26, William Barclay[4]).

En sus corazones, y en forma individual, los judíos ya habían renunciado al Mesías-Rey, pero se amplía el rechazo en forma nacional cuando ellos presentan al Mesías ante el Sanedrin (el máximo tribunal que representaba la nación judía), y luego ante Pilato (representante del imperio romano en Palestina), y expresan a viva voz: “no tenemos más rey que el Cesar”. Simplemente la nación pronuncia su propia sentencia de muerte y destrucción. De esa forma la nación de Israel rompió el pacto, se desligó de Dios, de su Mesías, y por ende de su Reino. En la actualidad, cualquier israelita que en forma individual se convierta a Jesucristo, entra a formar parte del Reino de Dios, pero Israel como nación ya no puede volver a entrar a ser portador del Reino porque este fue dado a otra nación: La iglesia universal o cuerpo de Cristo: Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. (1Co 12:27).

De manera que en la actualidad, Israel es una nación igual que cualquier otra, con sus gobernantes, parlamento y leyes, pero sin los privilegios que tenia en la antigüedad, cuando el Reino de Dios estaba en ella. La nación de Israel ya no es ese “especial tesoro” de Dios de tiempos antiguos: “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.” (Éx 19:5). Si analizamos esta cita bíblica veremos que esta es una promesa condicionada como casi todas las promesas de Dios. Le dice a la nación que si oyen su voz y guardan su pacto, entonces serán su especial tesoro por encima de todas las naciones del mundo. Pero, al contrario, se infiere que si no dan oído a su voz ni guardan su pacto, entonces no podrían ser ese especial tesoro de Dios. Esto se aclara un poco más con las siguientes citas:

“Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Jn 10:26-27)

Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre…. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre…. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.” (Jn 8:38, 41, 43, 44) DG




[1] Nerón, Quinto emperador de Roma (Hch 25:12; 26:32; Fil 4:22). Hijo adoptivo de Claudio, accedió al trono haciendo envenenar a su medio hermano Británico. Nerón fue un hombre que en el inicio de su reinado se presentó de una manera moderada y prudente, pero que después reveló un carácter sanguinario y cruel. En el año décimo de su reinado, el 64 d.C., estalló el gran incendio de Roma, que destruyó casi completamente tres de los catorce distritos de la ciudad; se acusó al emperador de que él había sido quien había dado la orden de provocar el incendio. Para disculparse, Nerón acusó a los cristianos, condenando a gran número de ellos a suplicios atroces. La tradición señala que Pablo y Pedro estuvieron entre los mártires. Nerón es el «león» de 2Ti 4:17. Abandonado por sus tropas y sabiéndose perdido, se quiso suicidar, pero, no consiguiéndolo, pidió a uno de sus defensores que lo rematara. Nerón murió en el año 68 d.C., en el año catorce de su reinado, y a los treinta y dos años de edad. DBVE
[2] Israel. Se han usado distintos nombres para describir el territorio dentro del cual ocurrió la mayoría de los sucesos bíblicos. El nombre más antiguo, Canaán (Gn 10:19; 12:6), se deriva del pueblo que originalmente lo ocupó, los cananeos. Más adelante, Dios dio esta tierra a su pueblo escogido, Israel, y fue llamada por ese nombre. Después de la muerte de Salomón, la nación se dividió en las diez tribus del norte que retuvieron el nombre Israel (o Efraín) y el reino del sur que se llamó Judá. Años más tarde los romanos dividieron el territorio en las provincias de Judá, Samaria y Galilea. Finalmente, alrededor del siglo V d.C., la tierra de la Biblia fue llamada Palestina, palabra que originalmente significaba “tierra de los filisteos” y que se refería al pueblo que una vez viviera a lo largo de la costa sudeste. La arqueología ha demostrado que esta tierra fue poblada en los tiempos más primitivos. Jericó, por ejemplo, es la ciudad más antigua del mundo que ha sido habitada continuamente hasta el día de hoy. MH
[3] Pilato. Poncio Pilato era romano, de la orden ecuestre, o sea la clase media alta; no se conoce su praenomen, pero su nomen, Poncio, sugiere que era de origen samnita, y su cognomen, Pilato, puede haber provenido de antepasados militares. Poco sabemos de su carrera antes del año 26 d.C., pero en ese año (véase P. L. Hedley en Journal of Theological Studies 35, 1934, pp. 56–58) el emperador Tiberio lo nombró quinto praefectus (heµgemoµn, Mt 27:2, etc.; el mismo título se aplica a Félix en Hch 23 y a Festo en Hch 26) de Judea. En 1961 se encontraron pruebas de este título en una inscripción en Cesarea, y E. J. Vardaman (JBL Journal of Biblical Literature 88, 1962, pp. 70) piensa que se empleó este título en los primeros años de Pilato, pero que fue remplazado por el de procurator (el título usado por Tácito y Josefo) posteriormente. De acuerdo con un cambio de política del senado (en 21 d.C., Tácito, Anales 3. 33–34) Pilato llevó consigo a su esposa (Mt 27:19). Como procurador ejerció un control total sobre la provincia, y estuvo a cargo del ejército de ocupación (1 ala—alrededor de 120 hombres—de caballería, y 4 ó 5 cohortes—entre 2.500–5.000 hombres—de infantería) apostado en Cesarea, con una guarnición en Jerusalén en la fortaleza Antonia. El procurador tenía plenos poderes de vida y muerte, y podía dejar sin efecto sentencias capitales decretadas por el sanedrín, que tenía que pedirle su ratificación. También nombraba a los sumos sacerdotes, y controlaba el templo y sus fondos: hasta las vestiduras del sumo sacerdote se hallaban bajo su custodia, y solamente se les dejaba llevarlas durante las festividades, época en la que el procurador residía en Jerusalén y traía tropas adicionales para patrullar la ciudad. NDBC
[4] Libro Palabras Griegas del Nuevo Testamento, de William Barclay